Desconocido para sí mismo vive un oculto rey*
tras ricos tapices en grandes habitaciones secretas;
epicúreo de los invisibles gozos del espíritu,
vive en la dulce miel de la soledad:
dios sin nombre en templo inaccesible,
en el secreto santuario de su recóndita alma*
guarda los encubiertos misterios del ser
bajo el umbral, tras sombrías puertas
o encerrados en vastos sótanos de sueño inconsciente.
El inmaculado Divino Todo-Maravilla
arroja en la argéntea pureza de su alma*
su esplendor y su grandeza y la luz
de autocreación en la infinitud del Tiempo
como dentro de un sublime cristal reflector.
En la vida del mundo el hombre da forma a los sueños de Dios.
Pero todo está allí, incluso los opuestos de Dios;
él* es un pequeño frente de los trabajos de la Naturaleza,
esbozo pensante de una críptica Fuerza.
Todo cuanto en ella hay lo revela en él,
sus esplendores caminan en él y sus oscuridades.
La viviente casa del hombre no sólo contiene a los dioses:
hay Sombras ocultas, Poderes tenebrosos,
moradores de las ominosas habitaciones inferiores de la vida
formidables residentes de un mundo sombrío.
Descuidado guardián de los poderes de su naturaleza,
el hombre alberga peligrosas fuerzas en su casa.
El Titán y la Furia y el Djinn
permanecen cautivos en el pozo de la caverna del subconsciente
y la Bestia se arrastra en el cubil de su* antro:
terribles refunfuños emiten y murmuran en su letargo.
Insurgente levanta a veces su enorme cabeza
un monstruoso misterio que acecha en las profundidades de la vida,
el misterio de oscuros y caídos mundos,
los pavorosos rostros de los adversos Reyes.
Los espantosos poderes reprimidos en sus profundidades
se convierten en sus* señores o sus ministros;
desmedidos invaden su casa corporal,
pueden obrar en sus actos, infestar su pensamiento y su vida.
El infierno surge en el aire humano
y todo lo trastoca con pervertido aliento.
Notas:
un oculto rey: la divinidad oculta en el hombre, el núcleo del ser psíquico. Véase el articulo “Para leer Savitri. El Libro del Yoga”.
de su recóndita alma: del hombre.
argéntea pureza de su alma: del hombre.
él: el hombre
su antro: del hombre
sus señores: del hombre
Página dedicada a la publicación de escritos de Sri Aurobindo y de Madre, así como de discípulos, relacionados con la práctica del Yoga Integral. Si deseas recibirlos por correo electrónico puedes insertar tu Email en la ventana “Recibir nuevas publicaciones”. Los artículos se publican simultáneamente en el "Grupo de Noticias" a través del cual puedes también leerlos o recibirlos en tu e-mail.
15 mayo, 2020
15 abril, 2020
478 Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
Un alma consciente en el mundo de lo Inconsciente,
oculta tras nuestros pensamientos y esperanzas y sueños,
indiferente Señor rubricando los actos de la Naturaleza
deja a la delegada mente como aparente rey.
En su flotante casa sobre el mar del Tiempo
el regente* se sienta al trabajo y jamás reposa:
es un muñeco de la danza del Tiempo;
llevado por las horas, la llamada del momento
lo compele con el agolpamiento de la necesidad de la vida
y el babel de las voces del mundo.
Esta mente desconoce el silencio y el reposo sin sueños,
en la incesante ronda de sus pasos
los pensamientos recorren por siempre el expectante cerebro;
trabaja como una máquina que no puede parar.
Hasta las habitaciones de los diferentes niveles del cuerpo
interminables descienden apiñados los mensajes del sueño-de-dios.
Todo es murmullo de un millar de tonos y parloteo y agitación,
un incansable correr de un lado para otro,
movimiento apresurado e incesante grito.
Los prestos sentidos servidores contestan de inmediato
a cada golpe sobre las puertas externas,
dan paso a los visitantes del tiempo, anuncian cada llamada,
admiten los mil interrogantes y demandas
y los mensajes de las mentes comunicantes
y el pesado negocio de innúmeras vidas
y todo el multiforme comercio del mundo.
Incluso en los ámbitos del sueño es exiguo el reposo;
se burla de los pasos de la vida en extraños sueños subconscientes,
se extravía en un reino sutil de escenas simbólicas,
su noche con visiones de fino aire y tenues figuras
llena o puebla con ligeras formas cambiantes
y tan sólo gasta un momento en el Yo silencioso.
Aventurándose* dentro del infinito del espacio de la mente
despliega sus alas de pensamiento en el aire interior,
o viajando en el carro de la imaginación
cruza el globo, viaja bajo las estrellas,
hacia sutiles mundos toma su curso etéreo,
visita a los Dioses en los milagrosos picos de la Vida,
se comunica con el Cielo, escarcea con el Infierno.
Esta es la pequeña superficie de la vida del hombre.
Él es esto y él es todo el universo;
escala lo Indistinguible*, sus profundidades osan el Abismo;
un completo mundo misterioso permanece encerrado dentro.
Notas:
regente: hace alusión a la mente, pero se conserva el masculino en esta línea y siguientes al haberse referido Sri Aurobindo a ella como “aparente rey”.
Aventurándose: el regente, es decir la mente.
lo Indistinguible: aquello que le trasciende y que no puede ver.
oculta tras nuestros pensamientos y esperanzas y sueños,
indiferente Señor rubricando los actos de la Naturaleza
deja a la delegada mente como aparente rey.
En su flotante casa sobre el mar del Tiempo
el regente* se sienta al trabajo y jamás reposa:
es un muñeco de la danza del Tiempo;
llevado por las horas, la llamada del momento
lo compele con el agolpamiento de la necesidad de la vida
y el babel de las voces del mundo.
Esta mente desconoce el silencio y el reposo sin sueños,
en la incesante ronda de sus pasos
los pensamientos recorren por siempre el expectante cerebro;
trabaja como una máquina que no puede parar.
Hasta las habitaciones de los diferentes niveles del cuerpo
interminables descienden apiñados los mensajes del sueño-de-dios.
Todo es murmullo de un millar de tonos y parloteo y agitación,
un incansable correr de un lado para otro,
movimiento apresurado e incesante grito.
Los prestos sentidos servidores contestan de inmediato
a cada golpe sobre las puertas externas,
dan paso a los visitantes del tiempo, anuncian cada llamada,
admiten los mil interrogantes y demandas
y los mensajes de las mentes comunicantes
y el pesado negocio de innúmeras vidas
y todo el multiforme comercio del mundo.
Incluso en los ámbitos del sueño es exiguo el reposo;
se burla de los pasos de la vida en extraños sueños subconscientes,
se extravía en un reino sutil de escenas simbólicas,
su noche con visiones de fino aire y tenues figuras
llena o puebla con ligeras formas cambiantes
y tan sólo gasta un momento en el Yo silencioso.
Aventurándose* dentro del infinito del espacio de la mente
despliega sus alas de pensamiento en el aire interior,
o viajando en el carro de la imaginación
cruza el globo, viaja bajo las estrellas,
hacia sutiles mundos toma su curso etéreo,
visita a los Dioses en los milagrosos picos de la Vida,
se comunica con el Cielo, escarcea con el Infierno.
Esta es la pequeña superficie de la vida del hombre.
Él es esto y él es todo el universo;
escala lo Indistinguible*, sus profundidades osan el Abismo;
un completo mundo misterioso permanece encerrado dentro.
Notas:
regente: hace alusión a la mente, pero se conserva el masculino en esta línea y siguientes al haberse referido Sri Aurobindo a ella como “aparente rey”.
Aventurándose: el regente, es decir la mente.
lo Indistinguible: aquello que le trasciende y que no puede ver.
16 marzo, 2020
477 Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
Junto a su
predestinado marido Savitri permanecía sentada,
todavía en la
rigidez de su dorada pose inmóvil,
estatua de fuego
del sol interior.
En la oscura
noche la furia de la tormenta discurría,
el trueno
restallaba sobre ella, la lluvia siseaba,
su millón de
gotas repiqueteaban sobre el techo.
Impasible en
medio de la agitación y del grito,
testigo de los
pensamientos de la mente, de los talantes de la vida,
miró dentro de
sí y buscó su alma.
Un sueño le
desveló el pasado cósmico,
la secreta
semilla y los místicos orígenes,
los sombríos
comienzos del destino del mundo:
una lámpara
simbólica poniendo luz en la oculta verdad
configuró para
ella el significado del cosmos.
En el
indeterminado amorfismo* del Yo*
la creación
emprendió sus primeros pasos misteriosos,
de la forma del
cuerpo hizo un hogar para el alma
y la Materia
aprendió a pensar y la persona creció:
vio el Espacio poblado con semillas de vida
y vio la humana
criatura nacida en el Tiempo.
Al principio
apareció una tenue semi-neutra marea
del ser
emergiendo desde la infinita Nada:
una consciencia
miró a la inconsciente Vastedad
y placer y dolor
despertaron en el insensible Vacío.
Todo era la
acción de una ciega Energía Cósmica:
trabajaba
inconsciente de sus propias proezas,
conformando
desde lo Inane* un universo.
En seres
fragmentarios crecía consciente:
un caos de
pequeñas sensibilidades
reunidas
alrededor de la cabeza de punta-de-alfiler de un pequeño ego;
en ella* una
sensible criatura encontró su equilibrio,
se movía y
respiraba una viva, pensante entidad.
En un oscuro
océano de vida subconsciente
despertaba una
amorfa consciencia de superficie:
una corriente de
pensamientos y sentimientos avanzaba y refluía,
espuma de
memorias que fraguaba y devenía
vivaz corteza de
habituales sentido y pensamiento,
sede de una
viviente personalidad
y hábitos
recurrentes que imitaban permanencia.
La mente
naciente elaboraba una forma mudable,
construía una
inestable casa en arenas movedizas,
una isla
flotante sobre un insondable mar.
Por este milagro
un ser consciente fue construido;
miraba alrededor
de éste su dificultoso campo
sobre la verde
tierra de peligro y maravilla;
esperaba
sobrevivir en un cuerpo efímero
confiando en la
falsa eternidad de la Materia.
Percibía una
divinidad en su frágil casa;
veía azules
cielos, soñaba inmortalidad.
Notas:
amorfismo: ausencia de forma.
… del Yo: de Aquello de lo cual todo
procede más allá del tiempo y del espacio.
Inane: Vacuo, inexistente.
en ella: en la cabeza de punta-de-alfiler.
15 febrero, 2020
Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
476
Mas refrenando
su turbado rebelde corazón,
abrupto, erguido
y fuerte, calmo como una montaña,
remontando los
mares de la mortal ignorancia,
su ápice
inmutable por encima del aire de la mente,
un Poder dentro
de ella respondió a la silenciada Voz:
“Soy tu porción*
aquí encargada de tu trabajo,
como tú eres mi
propio yo situado por siempre en lo alto,
habla a mis
profundidades, oh gran e inmortal Voz,
ordena, puesto
que estoy aquí para hacer tu voluntad.”
La Voz replicó:
“Recuerda para qué viniste:*
encuentra tu
alma, recobra tu oculto yo,
en silencio
busca el propósito de Dios en tus profundidades,
entonces la
naturaleza mortal transmuta en divina.
Abre la puerta
de Dios, penetra en su trance.
Arroja de ti el
Pensamiento, este ágil imitador de la Luz:
aquietando tu
cerebro en su* tremendo silencio
su* vasta Verdad
despierta en el interior y conoce y ve.
Arroja de ti el
sentido que vela la visión de tu espíritu:
en la enorme
vacuidad de tu mente
verás el cuerpo del Eterno en el mundo,
lo reconocerás
en cada voz que tu alma escuche,
en los contactos
del mundo percibirás su solo toque;
todas las cosas
te envolverán en su* abrazo.
Conquista los
latidos del corazón, deja que tu corazón palpite en Dios:
tu naturaleza
será el instrumento de sus trabajos,
tu voz albergará
la grandeza de su Palabra:
entonces
acogerás mi fuerza y conquistarás la Muerte.”
Notas:
Soy tu porción aquí encargada de tu trabajo: se trata del ser psíquico, que junto al espíritu
(“su ápice inmutable por encima del aire
de la mente”) constituyen el Ser interior de Savitri, delegación del alma
eterna en su manifestación terrenal. Véase el articulo “Para leer Savitri. El Libro del Yoga”.
Recuerda para qué viniste: En las tres líneas siguientes Sri
Aurobindo define de una forma sintética y clara el propósito del Yoga Integral.
su tremendo silencio: de Dios.
su vasta Verdad: de Dios.
en su abrazo: del Eterno.
15 enero, 2020
Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
475
La Voz replicó:
“¿Es eso suficiente, oh espíritu?
¿Y qué dirá tu
alma cuando despierte y sepa
del trabajo
dejado sin hacer para el cual vino?
¿O es esto todo
para tu ser nacido en la tierra
misionado con un
mandato de la eternidad,
oyente de las
voces de los años,
seguidor de las
huellas de los dioses,
pasar y dejar
inalteradas las viejas leyes polvorientas?
¿No habrá nuevas
tablas, ni nueva Palabra,
ni una mayor luz
descenderá sobre la tierra
liberándola de
su inconsciencia,
al espíritu del
hombre de su inmutable Destino?
¿No descendiste
para abrir las puertas del Destino,
las puertas de
hierro que parecían cerradas para siempre,
y conducir al
hombre a la amplia y dorada vía de la Verdad
que discurre a
través de las cosas finitas hacia la eternidad?
¿Es entonces
éste el relato que debo hacer,
mi cabeza
agachada por la vergüenza delante del sitial del Eterno, —
su propio poder
que en tu cuerpo encendió fracasado,
su trabajadora
de regreso, su tarea sin hacer?”
Entonces el
corazón de Savitri cayó en la mudez, sin pronunciar palabra.
18 diciembre, 2019
Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
474b
Mas el corazón
de Savitri replicó en la noche sombría:
“Mi fuerza me ha
sido arrebatada y entregada a la Muerte.
¿Por qué habría
de alzar mis manos a los cerrados cielos
o forcejear con
el mudo Destino inevitable
o esperar en
vano elevar una ignorante raza
que abraza su
carga y se burla de la Luz salvadora
y ve en la Mente
el único tabernáculo de sabiduría,
en su áspero
pico y en su inconsciente base
una roca de
salvación y un ancla de sueño?
¿Existe un Dios
a quien algún grito pueda conmover?
Él permanece en
paz y deja la fuerza del mortal
impotente contra
su calma Ley omnipotente
y la Inconsciencia
y las todopoderosas manos de la Muerte.
¿Qué necesidad
tengo, qué necesidad tiene Satyavan
de evitar la
negra inextricable red, la tenebrosa puerta,
o invocar una
Luz más poderosa dentro de la cerrada habitación de la vida,
una Ley más
grande dentro del pequeño mundo del hombre?
¿Por qué debería
luchar con las inflexibles leyes de la tierra
o sortear la
inevitable obra de la muerte?
Seguramente es
mejor pactar con mi destino
y seguir de
cerca tras los pasos de mi amante
y pasar a través
de la noche desde el crepúsculo al sol
cruzando el
tenebroso río que divide
las colindantes
parroquias de tierra y cielo.
Entonces
podremos permanecer abrazados pecho con pecho,
no perturbados
por el pensamiento, no perturbados por nuestros corazones,
olvidando hombre
y vida y tiempo y sus horas,
olvidando la
llamada de la eternidad, olvidando a Dios.”
15 noviembre, 2019
Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
pág. 474
Cuando en la vigilia de la
noche insomne
a través del lento transcurrir
agobiado de las silenciosas horas,
reprimiendo en su pecho su
carga de dolor,
se sentaba fija su mirada en
el mudo paso del Tiempo
y en la llegada del cada vez
más próximo Destino,
se produjo un toque de
atención desde la cima de su ser,
un sonido, una llamada que
rompía los sellos de la Noche.
Sobre su entrecejo en donde
voluntad y conocimiento se juntan
una poderosa Voz invadía el
espacio mortal.
Parecía llegar desde
inaccesibles alturas
y sin embargo era íntima con
el mundo todo
y conocía el significado de
los pasos del Tiempo
y veía la inmutable escena
del eterno destino
colmando el lejano horizonte
de la mirada cósmica.
Al contacto de la Voz, su
cuerpo se transformó en una limpia
y rígida estatua dorada de
inmóvil trance,
piedra de Dios iluminada por
un alma amatista.
Alrededor de la quietud de su
cuerpo todo se silenció:
su
corazón prestaba atención a sus lentos mesurados latidos,
su mente renunciando al
pensamiento escuchaba y permanecía silenciosa:
“¿Para qué viniste tú a esta
muda tierra uncida a la muerte,
a esta vida ignorante bajo
cielos indiferentes
atada como un sacrificio
sobre el altar del Tiempo,
oh espíritu, oh inmortal
energía,
para nutrir la aflicción en
un desvalido corazón
o para con firmes ojos sin
lágrimas esperar tu destino?
Levántate, oh alma y vence al
Tiempo y a la Muerte.”
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