Pero esto es sólo la primera mirada sobre sí misma de la Materia,
una escala y sucesión en la Ignorancia.
No es todo lo que somos o todo nuestro mundo.
Nuestra personalidad superior de conocimiento nos espera,
luz suprema en la Vastedad de la verdad-consciencia:
ve desde cimas más allá de la mente pensante,
se mueve en un aire espléndido que trasciende la vida.
Descenderá y transformará la vida de la tierra en divina.
La Verdad hizo el mundo, no una ciega Fuerza-Naturaleza.
Pues nuestras más amplias alturas divinas no están aquí;
nuestras cimas en el esplendor de lo superconsciente
permanecen gloriosas ante la verdadera faz de Dios:
allí está nuestro aspecto de eternidad,
allí está la figura del dios que somos,
su juvenil mirada que no envejece puesta sobre las cosas imperecederas,
su alegría por nuestra huida de la muerte y del Tiempo,
su inmortalidad y su luz y su gozo.
Nuestro ser superior permanece tras herméticos muros:
en partes de nosotros que no vemos hay grandezas ocultas
que esperan su hora para avanzar al frente de la vida:
percibimos una ayuda de los profundos Dioses que nos habitan;
alguien habla en el interior, la Luz nos llega desde lo alto.
Página dedicada a la publicación de escritos de Sri Aurobindo y de Madre, así como de discípulos, relacionados con la práctica del Yoga Integral. Si deseas recibirlos por correo electrónico puedes insertar tu Email en la ventana “Recibir nuevas publicaciones”. Los artículos se publican simultáneamente en el "Grupo de Noticias" a través del cual puedes también leerlos o recibirlos en tu e-mail.
15 noviembre, 2020
15 octubre, 2020
483 Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
Abolido vanamente de las avenidas del Tiempo
nuestro pasado vive todavía en nuestros yoes inconscientes
y por el peso de sus ocultas influencias
es conformado el desenvolvimiento de nuestro futuro.
nuestro pasado vive todavía en nuestros yoes inconscientes
y por el peso de sus ocultas influencias
es conformado el desenvolvimiento de nuestro futuro.
Pues todo es una inevitable cadena
que sin embargo semeja una serie de accidentes.
Las desmemoriadas horas repiten los viejos actos,
nuestro pasado muerto atenaza los tobillos de nuestro futuro
y arrastra hacia atrás la gloriosa zancada de la nueva naturaleza,
o desde su cuerpo enterrado antiguos fantasmas surgen,
viejos pensamientos, anhelos viejos, pasiones muertas viven de nuevo,
recurren en sueño o impulsan al hombre de vigilia
a palabras que fuerzan la barrera de sus labios,
a actos que repentinamente aparecen y franquean
la razón de su cabeza y la guardia de su voluntad.
Una antigua personalidad acecha en el nuevo yo que somos;
difícilmente escapamos de lo que una vez fuimos:
en el tenue fulgor de los pasadizos del hábito,
en los oscuros corredores del subconsciente
todas las cosas son transportadas por los nervios porteadores
y nada es controlado por la mente subterránea,
ni examinado por los guardias de las puertas
y admitida por una ciega memoria instintiva,
la vieja pandilla repudiada, se sirve de viejos pasaportes caducados.
Nada de lo que una vez vivió está completamente muerto;
en sombríos túneles del ser del mundo y en los nuestros
la vieja naturaleza rechazada sobrevive todavía;
los cadáveres de sus pensamientos dados por muertos alzan sus cabezas
y visitan durante el sueño los paseos nocturnos de la mente,
sus sofocados impulsos alientan y se mueven y se levantan;
todo conserva una fantasmal inmortalidad.
Irresistibles son las secuencias de la Naturaleza:
las semillas de los pecados rechazados germinan desde escondido suelo;
enfrentamos una vez más el mal desechado de nuestros corazones;
nuestros muertos yoes regresan para matar a nuestra alma viva.
Una parte de nosotros vive el Tiempo presente,
una secreta masa anda a tientas en la oscura inconsciencia;
de lo inconsciente y subliminal
surgidos, vivimos en la incierta luz de la mente
y nos esforzamos por conocer y dominar un dudoso mundo
cuyo propósito y significado permanecen escondidos a nuestra vista.
Por encima de nosotros mora un Dios superconsciente
oculto en el misterio de su propia luz:
a nuestro alrededor una vasta ignorancia
iluminada por el rayo incierto de la mente humana,
bajo nosotros duerme lo Inconsciente oscuro y mudo.
que sin embargo semeja una serie de accidentes.
Las desmemoriadas horas repiten los viejos actos,
nuestro pasado muerto atenaza los tobillos de nuestro futuro
y arrastra hacia atrás la gloriosa zancada de la nueva naturaleza,
o desde su cuerpo enterrado antiguos fantasmas surgen,
viejos pensamientos, anhelos viejos, pasiones muertas viven de nuevo,
recurren en sueño o impulsan al hombre de vigilia
a palabras que fuerzan la barrera de sus labios,
a actos que repentinamente aparecen y franquean
la razón de su cabeza y la guardia de su voluntad.
Una antigua personalidad acecha en el nuevo yo que somos;
difícilmente escapamos de lo que una vez fuimos:
en el tenue fulgor de los pasadizos del hábito,
en los oscuros corredores del subconsciente
todas las cosas son transportadas por los nervios porteadores
y nada es controlado por la mente subterránea,
ni examinado por los guardias de las puertas
y admitida por una ciega memoria instintiva,
la vieja pandilla repudiada, se sirve de viejos pasaportes caducados.
Nada de lo que una vez vivió está completamente muerto;
en sombríos túneles del ser del mundo y en los nuestros
la vieja naturaleza rechazada sobrevive todavía;
los cadáveres de sus pensamientos dados por muertos alzan sus cabezas
y visitan durante el sueño los paseos nocturnos de la mente,
sus sofocados impulsos alientan y se mueven y se levantan;
todo conserva una fantasmal inmortalidad.
Irresistibles son las secuencias de la Naturaleza:
las semillas de los pecados rechazados germinan desde escondido suelo;
enfrentamos una vez más el mal desechado de nuestros corazones;
nuestros muertos yoes regresan para matar a nuestra alma viva.
Una parte de nosotros vive el Tiempo presente,
una secreta masa anda a tientas en la oscura inconsciencia;
de lo inconsciente y subliminal
surgidos, vivimos en la incierta luz de la mente
y nos esforzamos por conocer y dominar un dudoso mundo
cuyo propósito y significado permanecen escondidos a nuestra vista.
Por encima de nosotros mora un Dios superconsciente
oculto en el misterio de su propia luz:
a nuestro alrededor una vasta ignorancia
iluminada por el rayo incierto de la mente humana,
bajo nosotros duerme lo Inconsciente oscuro y mudo.
15 agosto, 2020
482 Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
Todas las posibilidades del mundo aguardan en el hombre
como el árbol aguarda en la semilla:
como el árbol aguarda en la semilla:
su pasado vive en él; conduce el paso de su futuro;
sus actos presentes moldean el destino que se aproxima.
Dioses nonatos se esconden en su casa de Vida.
Los daemones* de lo desconocido dominan su mente
arrojando sus* sueños en vivos moldes de pensamiento,
moldes en los cuales su* mente construye su mundo.
Su* mente crea a su alrededor su universo.
Todo cuanto ha sido lo renueva en él su nacimiento;
todo lo que puede ser está prefigurado en su alma.
Manifestándose en actos cubre sobre los caminos del mundo,
de forma oscura para la conjetura de la razón interpretadora,
el trazado del secreto propósito de los dioses.
Por extrañas direcciones discurre el intrincado plan;
retenido de la humana previsión está su final
y la lejana intención de una Voluntad que dispone
o el orden de la arbitraria Casualidad de la vida
que va descubriendo su fijado desenvolvimiento y su predestinada hora.
Nuestra superficie observada en vano por la mirada de la razón,
invadida por los imprevistos de lo oculto,
resignada registra los accidentes del Tiempo,
los no elegidos giros y cambios de la vida.
Sólo una pequeña parte de nosotros prevé sus etapas,
sólo una pequeña parte posee voluntad y paso deliberado.
Una vasta subliminalidad es una parte inmensurable del hombre.
El oscuro subconsciente es su caverna base.
Notas:
sus actos presentes moldean el destino que se aproxima.
Dioses nonatos se esconden en su casa de Vida.
Los daemones* de lo desconocido dominan su mente
arrojando sus* sueños en vivos moldes de pensamiento,
moldes en los cuales su* mente construye su mundo.
Su* mente crea a su alrededor su universo.
Todo cuanto ha sido lo renueva en él su nacimiento;
todo lo que puede ser está prefigurado en su alma.
Manifestándose en actos cubre sobre los caminos del mundo,
de forma oscura para la conjetura de la razón interpretadora,
el trazado del secreto propósito de los dioses.
Por extrañas direcciones discurre el intrincado plan;
retenido de la humana previsión está su final
y la lejana intención de una Voluntad que dispone
o el orden de la arbitraria Casualidad de la vida
que va descubriendo su fijado desenvolvimiento y su predestinada hora.
Nuestra superficie observada en vano por la mirada de la razón,
invadida por los imprevistos de lo oculto,
resignada registra los accidentes del Tiempo,
los no elegidos giros y cambios de la vida.
Sólo una pequeña parte de nosotros prevé sus etapas,
sólo una pequeña parte posee voluntad y paso deliberado.
Una vasta subliminalidad es una parte inmensurable del hombre.
El oscuro subconsciente es su caverna base.
Notas:
daemones: En la mitología griega una divinidad intermedia entre los grandes Dioses y el hombre; también hace referencia —en el sentido socrático— a un genio o espíritu interior que guía a la parte exterior del hombre.
sus sueños: de los daemones.
su mente; Su mente: del hombre.
sus sueños: de los daemones.
su mente; Su mente: del hombre.
15 Agosto 2020
En cierta ocasión Sri Aurobindo expresó a uno de sus
biógrafos: “Ni usted ni nadie saben
nada de mi vida, nunca ha ocurrido nada en la superficie que la gente pueda ver.”
No obstante, el poema Savitri guarda al lector una sorpresa al respecto.
Aparte de que la impronta de Sri Aurobindo, y sus experiencias, queda reflejada
a lo largo de todo el poema, el Libro I: El Libro de los Comienzos, en su Canto
III: El Yoga del Rey: El Yoga de la Liberación del Alma, contiene lo que
podemos considerar el autorretrato espiritual o interior de Sri Aurobindo. Por
ello los versos a continuación, pertenecientes a dicho Canto, en la página 22
del poema, pueden entenderse referidos en su integridad a Sri Aurobindo.
Incorporado al Espacio y Tiempo cósmicos
y pagando aquí la deuda de Dios con la tierra y el
hombre
una filiación mayor era su derecho divino.
Aun consintiendo la mortal ignorancia,
su conocimiento compartía la Luz inefable.
Una fuerza de la Permanencia original
involucrada en el momento y su flujo,
conservaba la visión de las Vastedades más allá:
había en él un poder de lo Incognoscible.
Archivero de los símbolos del Más Allá,
tesorero de sueños que exceden lo humano,
portaba el sello de poderosos recuerdos
y derramaba su grandioso rayo en la vida humana.
Sus días eran un largo
crecimiento hacia el Supremo.
15 julio, 2020
481 Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
Antaño acallados o vistiendo engañosos nombres y ropajes
son elementos infernales, poderes demoníacos.
La naturaleza inferior del hombre esconde estos pésimos huéspedes.
Su vasto contagio a veces atenaza al mundo.
Una fatal insurgencia abruma el alma del hombre.
Una potencia opuesta contradiciendo a Dios,
una momentánea omnipotencia de Mal
ha montado a horcajadas sobre la recta senda de los actos de la Naturaleza.
Imita a la Divinidad que niega,
adopta su figura y asume su faz.
Maniquea* creadora y destructora,
puede abolir al hombre, anular su mundo.
Mas existe un poder que protege, hay Manos que salvan,
divinos ojos calmos contemplan la humana escena.
Notas:
Maniquea: Que mantiene posturas extremas sin términos medios. Dogmática.
son elementos infernales, poderes demoníacos.
La naturaleza inferior del hombre esconde estos pésimos huéspedes.
Su vasto contagio a veces atenaza al mundo.
Una fatal insurgencia abruma el alma del hombre.
De casa en casa el amplio levantamiento se extiende:
las compañías del infierno andan sueltas haciendo su trabajo,
en los caminos de la tierra irrumpen desde todas las puertas,
invaden con ansias de sangre y voluntad de matar
y llenan de horror y carnicería el hermoso mundo de Dios.
La Muerte y sus secuaces acechan a una víctima tierra;
el terrible Ángel golpea a cada puerta:
una horrible risotada se burla del dolor del mundo
y masacre y tortura sonríen burlando al Cielo:
todo es presa de la fuerza destructora;
la creación es sacudida y tiemblan cimas y basamentos.
Naturaleza maligna alojada en humanos corazones,
habitante extranjero, huésped peligroso:
al alma que la alberga puede desalojar,
expulsar al dueño, apoderarse de la casa.
las compañías del infierno andan sueltas haciendo su trabajo,
en los caminos de la tierra irrumpen desde todas las puertas,
invaden con ansias de sangre y voluntad de matar
y llenan de horror y carnicería el hermoso mundo de Dios.
La Muerte y sus secuaces acechan a una víctima tierra;
el terrible Ángel golpea a cada puerta:
una horrible risotada se burla del dolor del mundo
y masacre y tortura sonríen burlando al Cielo:
todo es presa de la fuerza destructora;
la creación es sacudida y tiemblan cimas y basamentos.
Naturaleza maligna alojada en humanos corazones,
habitante extranjero, huésped peligroso:
al alma que la alberga puede desalojar,
expulsar al dueño, apoderarse de la casa.
Una potencia opuesta contradiciendo a Dios,
una momentánea omnipotencia de Mal
ha montado a horcajadas sobre la recta senda de los actos de la Naturaleza.
Imita a la Divinidad que niega,
adopta su figura y asume su faz.
Maniquea* creadora y destructora,
puede abolir al hombre, anular su mundo.
Mas existe un poder que protege, hay Manos que salvan,
divinos ojos calmos contemplan la humana escena.
Notas:
Maniquea: Que mantiene posturas extremas sin términos medios. Dogmática.
14 junio, 2020
480 Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
Grises fuerzas
como un delgado miasma se arrastran sigilosamente,
deslizándose por
los resquicios de las puertas de su* cerrada mansión,
decolorando los
muros de la mente más alta
en la que vive su
perfecta y engañosa vida,
y dejan detrás un
hedor a pecado y a muerte:
no sólo surgen en
él perversas tendencias del pensamiento
y formidables
influencias sin forma,
sino que hasta
allí llegan presencias y espantosas formas:
extraordinarias
figuras y rostros suben por sombríos peldaños
y miran a veces
al interior de sus* salones,
o llamados para
el apasionado trabajo de un momento
dejan una
terrible afirmación de carácter sobre su corazón:
sacados de su
reposo, ya nunca pueden ser sujetados.
Afligiendo la luz
del día e inquietando la noche,
invadiendo a su
capricho su habitáculo exterior,
los horripilantes
terribles habitantes de la desolada penumbra
trepando hasta la
luz de Dios perturban toda luz.
Cuanto han tocado
o visto lo hacen suyo propio,
en el sótano de
la Naturaleza se alojan, obturan los corredores de la mente,
entorpecen los
nexos del pensamiento y las secuencias de la reflexión,
irrumpen en el
silencio del alma con alboroto y griterío
o invocan a los
habitantes del abismo,
invitan a los
instintos a gozos prohibidos,
despiertan una
risa de terrible regocijo demoníaco
y con degenerados
motín y orgía sacuden el basamento de la vida.
Impotente para
reprimir a sus imponentes prisioneros,
el aterrado dueño
de la casa se refugia arriba,
siéndole arrebatada
su casa ya no vuelve a ser suya.
Está confinado y
sometido, víctima del juego,
o, seducido, se
regocija en el loco y potente fragor.
Las poderosas
fuerzas de su naturaleza se han levantado
y celebran a sus
anchas una fiesta de rebeldía.
Surgidas de la
oscuridad en la que se agazapaban en lo profundo,
apartadas de la
vista, ya nunca pueden ser contenidas;
los impulsos de
su naturaleza son ahora sus dueños.
Notas:
su cerrada mansión: del hombre
sus salones: id.
15 mayo, 2020
479 Libro VII: El Libro del Yoga. Canto II: La Parábola de la Búsqueda del Alma.
Desconocido para sí mismo vive un oculto rey*
tras ricos tapices en grandes habitaciones secretas;
epicúreo de los invisibles gozos del espíritu,
vive en la dulce miel de la soledad:
dios sin nombre en templo inaccesible,
en el secreto santuario de su recóndita alma*
guarda los encubiertos misterios del ser
bajo el umbral, tras sombrías puertas
o encerrados en vastos sótanos de sueño inconsciente.
El inmaculado Divino Todo-Maravilla
arroja en la argéntea pureza de su alma*
su esplendor y su grandeza y la luz
de autocreación en la infinitud del Tiempo
como dentro de un sublime cristal reflector.
En la vida del mundo el hombre da forma a los sueños de Dios.
Pero todo está allí, incluso los opuestos de Dios;
él* es un pequeño frente de los trabajos de la Naturaleza,
esbozo pensante de una críptica Fuerza.
Todo cuanto en ella hay lo revela en él,
sus esplendores caminan en él y sus oscuridades.
La viviente casa del hombre no sólo contiene a los dioses:
hay Sombras ocultas, Poderes tenebrosos,
moradores de las ominosas habitaciones inferiores de la vida
formidables residentes de un mundo sombrío.
Descuidado guardián de los poderes de su naturaleza,
el hombre alberga peligrosas fuerzas en su casa.
El Titán y la Furia y el Djinn
permanecen cautivos en el pozo de la caverna del subconsciente
y la Bestia se arrastra en el cubil de su* antro:
terribles refunfuños emiten y murmuran en su letargo.
Insurgente levanta a veces su enorme cabeza
un monstruoso misterio que acecha en las profundidades de la vida,
el misterio de oscuros y caídos mundos,
los pavorosos rostros de los adversos Reyes.
Los espantosos poderes reprimidos en sus profundidades
se convierten en sus* señores o sus ministros;
desmedidos invaden su casa corporal,
pueden obrar en sus actos, infestar su pensamiento y su vida.
El infierno surge en el aire humano
y todo lo trastoca con pervertido aliento.
Notas:
un oculto rey: la divinidad oculta en el hombre, el núcleo del ser psíquico. Véase el articulo “Para leer Savitri. El Libro del Yoga”.
de su recóndita alma: del hombre.
argéntea pureza de su alma: del hombre.
él: el hombre
su antro: del hombre
sus señores: del hombre
tras ricos tapices en grandes habitaciones secretas;
epicúreo de los invisibles gozos del espíritu,
vive en la dulce miel de la soledad:
dios sin nombre en templo inaccesible,
en el secreto santuario de su recóndita alma*
guarda los encubiertos misterios del ser
bajo el umbral, tras sombrías puertas
o encerrados en vastos sótanos de sueño inconsciente.
El inmaculado Divino Todo-Maravilla
arroja en la argéntea pureza de su alma*
su esplendor y su grandeza y la luz
de autocreación en la infinitud del Tiempo
como dentro de un sublime cristal reflector.
En la vida del mundo el hombre da forma a los sueños de Dios.
Pero todo está allí, incluso los opuestos de Dios;
él* es un pequeño frente de los trabajos de la Naturaleza,
esbozo pensante de una críptica Fuerza.
Todo cuanto en ella hay lo revela en él,
sus esplendores caminan en él y sus oscuridades.
La viviente casa del hombre no sólo contiene a los dioses:
hay Sombras ocultas, Poderes tenebrosos,
moradores de las ominosas habitaciones inferiores de la vida
formidables residentes de un mundo sombrío.
Descuidado guardián de los poderes de su naturaleza,
el hombre alberga peligrosas fuerzas en su casa.
El Titán y la Furia y el Djinn
permanecen cautivos en el pozo de la caverna del subconsciente
y la Bestia se arrastra en el cubil de su* antro:
terribles refunfuños emiten y murmuran en su letargo.
Insurgente levanta a veces su enorme cabeza
un monstruoso misterio que acecha en las profundidades de la vida,
el misterio de oscuros y caídos mundos,
los pavorosos rostros de los adversos Reyes.
Los espantosos poderes reprimidos en sus profundidades
se convierten en sus* señores o sus ministros;
desmedidos invaden su casa corporal,
pueden obrar en sus actos, infestar su pensamiento y su vida.
El infierno surge en el aire humano
y todo lo trastoca con pervertido aliento.
Notas:
un oculto rey: la divinidad oculta en el hombre, el núcleo del ser psíquico. Véase el articulo “Para leer Savitri. El Libro del Yoga”.
de su recóndita alma: del hombre.
argéntea pureza de su alma: del hombre.
él: el hombre
su antro: del hombre
sus señores: del hombre
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