Tras
forzar la entrada en el subconsciente, Savitri va a recorrer una serie de
planos previos al encuentro con su alma. En las líneas siguientes entra en
primer lugar en el mundo del sentido.
Atravesó una peligrosa
frontera
en la que la Vida se
introduce en las tinieblas de lo subconsciente
o se esfuerza desde la
Materia dentro del caos de la mente,
rebosante de entidades
elementales
y revoloteantes formas de
vago pensamiento a medias encarnado
y burdos comienzos de fuerza
incontinente.
Al principio había allí una
agobiante angostura,
una presión de poderes
inciertos e inestables voluntades:
pues allí de todo había mas
nada en su lugar.
A veces llegaba un respiro,
una puerta era forzada;
cruzaba a través de espacios
de un secreto yo
y recorría pasajes de Tiempo
interior.
Por fin desembocó en una
forma de cosas,
un comienzo de lo definible,
un mundo de sentido:
mas todo era todavía confuso,
nada con fundamento propio.
Alma no había allí sólo
gritos de vida.
Un denso y clamoroso aire la
rodeaba.
Una horda de sonidos
desafiaban al significado,
discordante choque de gritos
y contrarias llamadas;
una turba de visiones
irrumpía a través de la vista,
atropellada secuencia carente
de sentido y de continuidad,
sentimientos se abrían paso a
través de un atestado y agobiado corazón,
cada uno forzaba su
inconsecuente vía separada
sin preocuparse nada más que
del brío de su ego.
Una concentración sin acorde
o voluntad común,
el pensamiento vigilaba al
pensamiento y estiraba del tenso cerebro
como para arrancar a la razón
de su asiento
y arrojar su cadáver al
sumidero que bordea el camino de la vida;
así pudiera olvidado yacer en
el fango de la Naturaleza
abandonado el muerto
centinela del alma.
Así podría la pujanza de la
vida sacudirse el gobierno de la mente,
la Naturaleza renunciar al
gobierno del espíritu
y las meras energías
elementales
hacer del sentido una gloria
de gozo ilimitado,
un esplendor de extática
anarquía,
una jarana potente y alocada
de gozo total.
Esto era el instinto del
sentido desprovisto de alma
o como cuando el alma duerme
escondida vacía de poder.
Mas ahora la divinidad vital despierta en el interior
y eleva la vida con el toque Celestial.
Pero ¿cómo llegarán la gloria y la llama
si la mente es arrojada al abismo?
Pues el cuerpo sin mente carece de luz,
del rapto de la sensación del espíritu, de la alegría de la vida;
todo entonces deviene subconsciente, tenebroso,
la inconsciencia pone su sello en la página de la Naturaleza
o si no un disparatado desorden confunde el cerebro
enviando a lo largo de las vías de una estragada naturaleza
un caos de impulsos desordenados
a través del cual la luz no puede llegar, ni la alegría, ni la paz.
Este estado ahora amenazante,
lo expulsó de ella.
Como en una larga
interminable agitada calle
arrastrada en medio de una
arrolladora turbamulta apresurada
hora tras hora caminó sin
tregua
conteniendo con su voluntad a
la inconsciente jauría a raya;
fuera de sus horribles
empujones apartó su voluntad
y fijó su pensamiento sobre
el Nombre salvador;
luego todo se volvió
silencioso y vacío; estaba libre.
Una gran liberación llegó, un
espacio de vasta calma.