La Madre
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30 septiembre, 2018
El darshan de la mañana
Cada mañana en el balcón, después de establecer un contacto consciente con cada uno de los que están presentes, me identifico con el Señor Supremo y me disuelvo completamente en Él. Entonces mi cuerpo, completamente pasivo, no es sino un canal a través del cual el Señor pasa Sus fuerzas libremente y derrama sobre nosotros toda su Luz, su Consciencia y su Gozo, de acuerdo a la receptividad de cada uno.
15 septiembre, 2018
Libro V: El Libro del Amor. Canto III: Satyavan y Savitri 411
Luego por la estrecha senda en donde sus vidas se habían encontrado
la condujo y le mostró su mundo a partir de ahora,
refugio de amor y rincón de solitaria felicidad.
Al final de la vereda a través de un verde claro entre los árboles
vio ella una agrupada línea de techos de eremita
y por primera vez se fijó en el futuro hogar de su corazón,
el techo de paja que cubría la vida de Satyavan.
Adornado con enredaderas y trepadoras flores rojas
a sus sueños parecía una rústica belleza
durmiendo con cuerpo bronceado y desarreglado cabello
en su inviolada cámara de paz esmeralda.
Alrededor se extendía la anacoreta atmósfera de la selva
perdida en las profundidades de su propia soledad.
Entonces llevada por la profunda alegría que no podía expresar,
una pequeña parte de ella trémula en sus palabras,
su feliz voz exclamó a Satyavan:
“Mi corazón permanecerá aquí en este linde del bosque
y cerca de este techado de paja mientras me encuentre lejos:
ahora ya no tiene necesidad de nuevos recorridos.
Pues debo ahora tornar a la casa de mi padre
que pronto perderá unos amados pasos habituales
y en vano atenderá por una voz una vez preciada.
Pero en seguida regresaré para que nunca más
la unidad pueda dividir su recobrado gozo
o el destino separar nuestras vidas mientras vivamos.”
Una vez más montó en el esculpido carro
y bajo el ardor de un cálido mediodía
menos espléndido que el esplendor de sus pensamientos y sus sueños
partió con rienda presurosa, ligero corazón mas todavía veía
en la calma lucidez de la visión del mundo interior
a través de la espléndida penumbra de los frescos fragantes bosques
en sendas umbrías entre enormes troncos robustos
pasear hacia un tranquilo claro a Satyavan.
Una nave de árboles consagraba la ermita de paja,
nuevo refugio escondido de su felicidad,
templo y hogar preferido por su alma al cielo.
Que ahora permanecía* con ella, constante escena de su corazón.
Notas:
Que ahora permanecía…: la ermita.
Fin del Canto Tres
Fin del Libro Cinco
la condujo y le mostró su mundo a partir de ahora,
refugio de amor y rincón de solitaria felicidad.
Al final de la vereda a través de un verde claro entre los árboles
vio ella una agrupada línea de techos de eremita
y por primera vez se fijó en el futuro hogar de su corazón,
el techo de paja que cubría la vida de Satyavan.
Adornado con enredaderas y trepadoras flores rojas
a sus sueños parecía una rústica belleza
durmiendo con cuerpo bronceado y desarreglado cabello
en su inviolada cámara de paz esmeralda.
Alrededor se extendía la anacoreta atmósfera de la selva
perdida en las profundidades de su propia soledad.
Entonces llevada por la profunda alegría que no podía expresar,
una pequeña parte de ella trémula en sus palabras,
su feliz voz exclamó a Satyavan:
“Mi corazón permanecerá aquí en este linde del bosque
y cerca de este techado de paja mientras me encuentre lejos:
ahora ya no tiene necesidad de nuevos recorridos.
Pues debo ahora tornar a la casa de mi padre
que pronto perderá unos amados pasos habituales
y en vano atenderá por una voz una vez preciada.
Pero en seguida regresaré para que nunca más
la unidad pueda dividir su recobrado gozo
o el destino separar nuestras vidas mientras vivamos.”
Una vez más montó en el esculpido carro
y bajo el ardor de un cálido mediodía
menos espléndido que el esplendor de sus pensamientos y sus sueños
partió con rienda presurosa, ligero corazón mas todavía veía
en la calma lucidez de la visión del mundo interior
a través de la espléndida penumbra de los frescos fragantes bosques
en sendas umbrías entre enormes troncos robustos
pasear hacia un tranquilo claro a Satyavan.
Una nave de árboles consagraba la ermita de paja,
nuevo refugio escondido de su felicidad,
templo y hogar preferido por su alma al cielo.
Que ahora permanecía* con ella, constante escena de su corazón.
Notas:
Que ahora permanecía…: la ermita.
Fin del Canto Tres
Fin del Libro Cinco
01 septiembre, 2018
15 agosto, 2018
15 de Agosto de 1872
Una cúpula de la arquitectura de los mundos,
un misterio de Tierra y Cielo maridados,
anexaron divinidad al esquema mortal.
Un Vidente había nacido, un brillante Huésped del Tiempo.
...
un misterio de Tierra y Cielo maridados,
anexaron divinidad al esquema mortal.
Un Vidente había nacido, un brillante Huésped del Tiempo.
...
A medida que crecía en su yo más vasto,
lo humano disponía cada vez menos sus movimientos;
un ser más noble veía un mundo más noble.
Una intrépida voluntad de conocimiento se atrevió a borrar
las líneas de seguridad trazadas por la Razón que impiden
el vuelo de la mente, la inmersión del alma en el Infinito.
Incluso sus primeros pasos rompían nuestras pequeñas ataduras terrestres
lo humano disponía cada vez menos sus movimientos;
un ser más noble veía un mundo más noble.
Una intrépida voluntad de conocimiento se atrevió a borrar
las líneas de seguridad trazadas por la Razón que impiden
el vuelo de la mente, la inmersión del alma en el Infinito.
Incluso sus primeros pasos rompían nuestras pequeñas ataduras terrestres
y discurrían despreocupadamente en un aire más vasto y más libre.
Con manos sustentadas por un Poder transfigurador
alzó con ligereza [cual arco de un gigante
dejado durmiente en una cueva secreta y sellada]
los poderes que duermen sin uso en el interior del hombre.
Hizo del milagro un acto normal
y convirtió en parte común de los trabajos divinos,
espléndidamente naturales a esta altura,
esfuerzos que podrían haber hecho añicos el temple de corazones mortales,
Con manos sustentadas por un Poder transfigurador
alzó con ligereza [cual arco de un gigante
dejado durmiente en una cueva secreta y sellada]
los poderes que duermen sin uso en el interior del hombre.
Hizo del milagro un acto normal
y convirtió en parte común de los trabajos divinos,
espléndidamente naturales a esta altura,
esfuerzos que podrían haber hecho añicos el temple de corazones mortales,
persiguió con la autoridad de una suprema facilidad
propósitos demasiado sublimes para la voluntad habitual de la Naturaleza:
propósitos demasiado sublimes para la voluntad habitual de la Naturaleza:
los dones del espíritu se acumulaban en él;
eran el patrón de su vida y su privilegio.
eran el patrón de su vida y su privilegio.
Sri Aurobindo. Savitri: El Yoga del Rey: El Yoga de la Liberación del Alma
01 agosto, 2018
Consciencia
Para el místico no hay tal abstracción. Todo aquello que para la mente intelectual es una abstracción, tiene una concreción, una sustancialidad que es más real que la forma sensible de un objeto o de un evento físico. Para mí, por ejemplo, la consciencia es la propia sustancia de la existencia y puedo percibirla por doquier, envolviendo y penetrando la roca de igual forma que al hombre o al animal.
Sri Aurobindo. Cartas sobre Savitri.
Sri Aurobindo. Cartas sobre Savitri.
15 julio, 2018
Libro V: El Libro del Amor. Canto III: Satyavan y Savitri, 410
En un amplio momento de dos almas que se encuentran
sintió ella su ser fluir dentro de él como en olas
se derrama un río dentro de un poderoso mar.
Como cuando un alma se está fundiendo en el seno de Dios
para por siempre vivir en Él conoce Su alegría,
su conciencia se volvió consciente de él solo
y todo su separado ser se perdió en el de él.
Cual cielo estrellado que rodea la feliz tierra,
la encerró él dentro de sí en un círculo de felicidad
y encerró el mundo dentro de él mismo y de ella.
Un aislamiento ilimitado hizo de ellos uno;
consciente de ella envolviéndole
la dejó penetrar hasta su mismísima alma
como si un mundo fuera colmado por el espíritu del mundo,
como lo mortal despierta dentro de la Eternidad,
como lo finito se abre a lo Infinito.
Así se perdieron el uno en el otro por un momento,
luego retirándose de su prolongado trance de éxtasis
devinieron un nuevo ser y un nuevo mundo.
Cada uno era ahora una parte de la unidad del otro,
el mundo no era sino el escenario del encuentro de dos
o la estructura más amplia de su propio ser maridado.
En el alto brillo de la cúpula del día
el Hado hizo un nudo con los hilos del halo de la mañana
mientras por ministerio de una hora auspiciosa
corazones uncidos ante el sol, sus nupcias de fuego,
el matrimonio del Señor eterno y su Esposa
tuvo lugar una vez más sobre la tierra en formas humanas:
en un nuevo acto del drama del mundo
los Dos unidos iniciaron una edad más grande.
En el silencio y murmullo de este mundo esmeralda
y el siseo de sagrado verso del viento sacerdotal,
entre el susurro coral de las hojas
los gemelos de amor se habían juntado y eran uno.
El natural milagro se obraba una vez más:
en el inmutable mundo ideal
un momento humano devenía eterno.
sintió ella su ser fluir dentro de él como en olas
se derrama un río dentro de un poderoso mar.
Como cuando un alma se está fundiendo en el seno de Dios
para por siempre vivir en Él conoce Su alegría,
su conciencia se volvió consciente de él solo
y todo su separado ser se perdió en el de él.
Cual cielo estrellado que rodea la feliz tierra,
la encerró él dentro de sí en un círculo de felicidad
y encerró el mundo dentro de él mismo y de ella.
Un aislamiento ilimitado hizo de ellos uno;
consciente de ella envolviéndole
la dejó penetrar hasta su mismísima alma
como si un mundo fuera colmado por el espíritu del mundo,
como lo mortal despierta dentro de la Eternidad,
como lo finito se abre a lo Infinito.
Así se perdieron el uno en el otro por un momento,
luego retirándose de su prolongado trance de éxtasis
devinieron un nuevo ser y un nuevo mundo.
Cada uno era ahora una parte de la unidad del otro,
el mundo no era sino el escenario del encuentro de dos
o la estructura más amplia de su propio ser maridado.
En el alto brillo de la cúpula del día
el Hado hizo un nudo con los hilos del halo de la mañana
mientras por ministerio de una hora auspiciosa
corazones uncidos ante el sol, sus nupcias de fuego,
el matrimonio del Señor eterno y su Esposa
tuvo lugar una vez más sobre la tierra en formas humanas:
en un nuevo acto del drama del mundo
los Dos unidos iniciaron una edad más grande.
En el silencio y murmullo de este mundo esmeralda
y el siseo de sagrado verso del viento sacerdotal,
entre el susurro coral de las hojas
los gemelos de amor se habían juntado y eran uno.
El natural milagro se obraba una vez más:
en el inmutable mundo ideal
un momento humano devenía eterno.
01 julio, 2018
Darhsan
Veía a la Madre dos veces al día. Acostumbraba a dar darshan por las mañanas en el espacio de meditación. Por las tardes subíamos para el darshan a la parte alta de las escaleras. Recuerdo mi primer darshan con la Madre. La vi sentada en lo alto de las escaleras llevando el más exquisito y bello sari azul. Sus ojos eran algo indescriptible. Quedé abrumada por la experiencia. Quedábamos cautivados por ella de forma inmediata.
El poder de Sri Aurobindo era muy diferente. Lo veía sólo con ocasión de los cuatro darshans que daba a lo largo del año. Pasábamos ante él uno por uno rápidamente, pero él ¡transmitía tanta Fuerza al interior de cada uno de nosotros en tan corto espacio de tiempo! Recuerdo un darshan en el mes de Abril, al atardecer, sentados en el patio esperando para subir por las escaleras. Podía sentir palpablemente retemblar todo el patio hacia atrás y hacia delante debido a la cantidad de Fuerza que emanaba de su presencia. Ésta es una de las razones por la que los niños no eran admitidos en el Ashram hasta una cierta edad. Tan grande era la fuerza. A menudo enfermaban.
Durante mi primer darshan, conforme me aproximaba a la habitación interior, al alcanzar la puerta pude sentir dos rayos de luz penetrando en mi pecho. Todavía permanecía en la puerta cuando lo sentí. Al pasar ante Sri Aurobindo fue como si estuviera en trance y al alejarme permanecía todavía en ese estado.
Sin embargo en cierta ocasión estaba hablando con la Madre antes de un darshan con Sri Aurobindo. Le dije:
-Madre, yo no "veo" a Sri Aurobindo durante los darshans. Claro que lo veo físicamente, pero tengo la impresión de que no lo veo interiormente. La Madre dijo: -Sí, es cierto, resulta muy difícil.
- Pero Madre, otros me dicen que ellos lo "ven". Ella dijo: -Tal vez sólo lo aparentan. Después de esto, en el siguiente darshan "vi" a Sri Aurobindo de una forma totalmente diferente. La Madre había abierto mi visión interior y me había dado la capacidad de "ver" verdaderamente a Sri Aurobindo.
Tehmi Masalawalla, conversación con Anie Nunnally. The Golden Path.
El poder de Sri Aurobindo era muy diferente. Lo veía sólo con ocasión de los cuatro darshans que daba a lo largo del año. Pasábamos ante él uno por uno rápidamente, pero él ¡transmitía tanta Fuerza al interior de cada uno de nosotros en tan corto espacio de tiempo! Recuerdo un darshan en el mes de Abril, al atardecer, sentados en el patio esperando para subir por las escaleras. Podía sentir palpablemente retemblar todo el patio hacia atrás y hacia delante debido a la cantidad de Fuerza que emanaba de su presencia. Ésta es una de las razones por la que los niños no eran admitidos en el Ashram hasta una cierta edad. Tan grande era la fuerza. A menudo enfermaban.
Durante mi primer darshan, conforme me aproximaba a la habitación interior, al alcanzar la puerta pude sentir dos rayos de luz penetrando en mi pecho. Todavía permanecía en la puerta cuando lo sentí. Al pasar ante Sri Aurobindo fue como si estuviera en trance y al alejarme permanecía todavía en ese estado.
Sin embargo en cierta ocasión estaba hablando con la Madre antes de un darshan con Sri Aurobindo. Le dije:
-Madre, yo no "veo" a Sri Aurobindo durante los darshans. Claro que lo veo físicamente, pero tengo la impresión de que no lo veo interiormente. La Madre dijo: -Sí, es cierto, resulta muy difícil.
- Pero Madre, otros me dicen que ellos lo "ven". Ella dijo: -Tal vez sólo lo aparentan. Después de esto, en el siguiente darshan "vi" a Sri Aurobindo de una forma totalmente diferente. La Madre había abierto mi visión interior y me había dado la capacidad de "ver" verdaderamente a Sri Aurobindo.
Tehmi Masalawalla, conversación con Anie Nunnally. The Golden Path.
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