16 octubre, 2021

​494 ​Libro VII: El Libro del Yoga. Canto III: La Entrada en los Espacios Interiores.

Conclusión del paso de Savitri por el plano de la Vida subconsciente, primigenia, en donde toda posibilidad existe de forma caótica, anárquica, contradictoria y desordenada.

En estos elevados lomos brillantes* la falsedad podía montar;
la verdad se abandonaba a la delicia en los apasionados brazos del error
deslizándose corriente abajo en una alegre gabarra dorada:
ribeteaba su rayo con una magnífica mentira.

Aquí en los reinos inferiores de la Vida se juntan todos los contrarios;
la Verdad mira y trabaja con ojos vendados
y la Ignorancia es defensora de la Sabiduría:
esos galopantes cascos* en su entusiasta velocidad
pueden conducir a una peligrosa zona intermedia
en donde la Muerte lleva un vestido de Vida inmortal.

O penetran en el valle del falso Resplandor
en donde, cautivas o víctimas del engañoso Rayo,
las almas atrapadas en esta región ya nunca pueden escapar.

Dependientas, no señoras, sirven los deseos de la Vida
trabajando por siempre en la trampa del Tiempo.

Sus* cuerpos nacidos desde una matriz de la Nada
atrapan al espíritu en sueños de un momento,
para luego perecer vomitando el alma inmortal
desde la panza de la Materia en lo profundo de la Nada.

Pero algunos no atrapados, no perecidos, pueden pasar cautelosamente
llevando la imagen de la Verdad en el protegido corazón,
arrancar el Conocimiento del controlante puño del error,
abrir sendas a través de los ciegos muros del pequeño yo,
luego seguir viajando en busca de una vida más grande.

Notas:
lomos brillantes: de los impulsos citados hacia el final de 491.
galopantes cascos: correspondientes a los lomos brillantes de la oración anterior.
Sus cuerpos: de los impulsos citados hacia el final de 491.

15 septiembre, 2021

Plegarias y Meditaciones: 12 de Febrero de 1.913

Cuando desaparece todo esfuerzo de una manifestación, se vuelve sencilla, como la sencillez de una flor que se abre y manifiesta su belleza y expande su perfume sin estrépito de voz ni gestos violentos. Y en esta sencillez es donde reside el mayor poder, el que contiene la menor mezcla y da lugar a un mínimo de reacciones funestas. Hay que desconfiar del poder vital: es un tentador situado en el camino de la obra, y se corre siempre el riesgo de caer en su trampa, ya que hace constatar resultados inmediatos, y en el entusiasmo que ponemos al principio en actuar bien, somos arrastrados a servirnos de este poder. Pero, rápidamente, desvía toda la acción, introduce un germen de ilusión y de muerte en lo que se hace.

¡Sencillez, sencillez! ¡Qué dulce es la pureza de tu presencia!... 


La Madre: Plegarias y Meditaciones

Traducción: Shraddha

15 agosto, 2021

15 Agosto 2021

Había nacido un milagro de lo Absoluto;
el infinito vestía un alma finita,
la inmensidad del océano vivía dentro de una gota errante,
un cuerpo creado en el tiempo albergaba lo Ilimitable.

Para vivir este Misterio vinieron aquí nuestras almas.

Savitri
Sri Aurobindo
(15 Agosto 1.872 - 5 Diciembre 1.950)

21 julio, 2021

491 Libro VII: El Libro del Yoga. Canto III: La Entrada en los Espacios Interiores.

Tras forzar la entrada en el subconsciente, Savitri va a recorrer una serie de planos previos al encuentro con su alma. En las líneas siguientes, dejando atrás el ámbito del sentido, se adentra en los reinos inferiores de la vida, en donde toda posibilidad existe de forma caótica, anárquica, contradictoria y desordenada.

Por unos instantes se movió a través de una vacua tranquilidad
o desnuda Luz procedente de un invisible sol,
una vacuidad que era felicidad incorpórea,
maravilloso vacío de paz desconocida.

Pero ahora se aproximaba el frente de un peligro mayor:
la tutela de la mente corporal, el cobijo de lo Inconsciente
de pensamiento y voluntad sin propósito se había desprendido de ella.

En la cercanía asomó una gigantesca cabeza de Vida
no regida por la mente o por el alma, subconsciente, vasta.

Agitaba todo poder en un simple movimiento,
hacía de su poder la fuerza de peligrosos mares.

En la quietud de su silencioso yo [de Sav.],
en la blancura de su ensueño de Espacio [de su silenc. yo]
un aluvión, un torrente de premura de Vida
irrumpió cual desatada avalancha de olas azotada por el viento
precipitándose en un pálido suelo de arena de verano;
una montaña de encumbradas olas anegaba sus orillas.

Enorme era su vasta apasionada voz [de la gigantesca cabeza de Vida].

En su carrera [de la g. c. de Vida] gritaba a su expectante espíritu [de Sav.],
reclamando la sumisión de Dios a la desencadenada Fuerza.

Una fuerza sorda clamando a una muda situación,
un millar de voces en una silenciada Vastedad,
reclamaba [g. c. de Vida] el soporte del corazón para aferrarse a la alegría,
el consentimiento del Alma testigo para su necesidad de actuar,
el sello neutral de su ser [de Sav.] para su deseo de poder.

A la amplitud de su vigilante yo [de Sav.]
traía [g. c. de Vida] una portentosa ráfaga de Aliento de Vida;
acarreaba en su torrente las esperanzas y los miedos del mundo,
el insatisfecho ávido grito de toda la vida, de toda la Naturaleza,
y el anhelo que la eternidad toda no puede colmar.

Apelaba [g. c. de Vida] a la montaña de misterios del alma
y al milagro del fuego que nunca se extingue,
hablaba a un primer éxtasis inexpresable
escondido en el creativo latido de la Vida;
desde las ocultas profundidades interiores introducía
su seducción y su magia de desordenada gloria,
en la luz de la tierra derramaba su aturdimiento de confuso encanto
y el embriagador bebedizo de la primitiva alegría de la Naturaleza
y el fuego y el misterio del prohibido deleite
bebido del pozo sin fondo de la libido del mundo,
y el envenenado vino de dulce sabor a miel del deseo y de la muerte,
mas soñaba una vendimia de gloria de los dioses de la vida,
y percibía como celestial el dorado aguijón del rapto.

Los ciclos del infinito del deseo
y la mística que creó un mundo inacabado
más amplio que lo conocido y más cercano que lo desconocido
en el que por siempre acosan los sabuesos de mente y vida,
tentaron a un profundamente insatisfecho impulso interior
a anhelar por lo no cumplido y siempre lejano
y hacer de esta vida sobre una tierra limitante
un ascenso hacia cimas que se desvanecen en el vacío,
una búsqueda de la gloria de lo imposible.

Soñaba [g. c. de Vida] con lo que jamás ha sido conocido,
trataba de asir lo que nunca ha sido conseguido,
perseguía en una memoria Elísea*
los encantos que huyen del pronto perdido deleite de la tierra;
se atrevía a la fuerza que mata, a los gozos que lastiman,
a la imaginada forma de cosas inconclusas
y a la invocación de una Circéica* danza transmutadora
y a la tenencia de la pasión de los cortejos de amor
y al salvaje rampar y retozar de la Bestia con la Belleza y con la Vida.

Traía [la g. c. de Vida] su grito y su flujo de opuestos poderes,
sus momentos de roce de luminosos planos,
sus flamígeras ascensiones de llama y de vastos intentos apuntando al cielo,
sus atrevidas torres de sueños construidas sobre los vientos,
sus hundimientos hacia la oscuridad y el abismo,
la miel de su ternura, su áspero vino de odio,
sus alternancias de sol y de nubes, de risas y de lágrimas
sus peligrosos pozos sin fondo y sus engullentes abismos,
su miedo y alegría y éxtasis y desesperación,
sus ocultas hechicerías, sus escuetas líneas
y sus grandes comuniones e inspirados movimientos,
su fe en el cielo, su negocio con el infierno.

Esos poderes no estaban embotados con el peso muerto de la tierra,
transmitían el sabor de la ambrosía y el aguijón del veneno.

Había un entusiasmo en la mirada de la Vida
que veía azul de cielo en el aire gris de la Noche:
los impulsos hacia Dios ascendían en alas de pasión.

Pensamientos de ritmo rápido de la mente flotaban en sus altos cuellos*,
luciente esplendor cual irisada cabellera,
ornamento de pura luz de intuición;
su inflamado galope* podían imitar:
las voces de la mente parodiaban el acento de la inspiración,
la fuerza rítmica de su infalibilidad,
su premura y el relampagueante celestial descenso de los Dioses.

Incisiva cuchilla que seccionaba las redes de la duda,
su espada* de discernimiento parecía casi divina.

Mas todo este conocimiento era el de un sol prestado;
las formas que traía no eran nativas del cielo:
una voz interior podía pronunciar la Palabra de lo irreal;
su potencia peligrosa y absoluta
podía mezclar veneno con el vino de Dios.

Notas:
memoria Elísea: Los Campos Elíseos, a veces mencionados como las Llanuras Elíseas, eran el lugar sagrado donde, tras la muerte, las sombras de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos llevaban una existencia dichosa y feliz, en medio de paisajes verdes y floridos. Aquí se sugiere la idea de que todo el actuar de la Vida sea para colmar la memoria, el recuerdo perdido de la plenitud y dicha que fueron.
Circéica: De la naturaleza de Circe, figura mitológica con poderes mágicos, citada en la Odisea. Aquí sugiere un aspecto de poder mágico, transformador, hacedor de maravillas.
sus altos cuellos: de los impulsos [verso anterior].
su inflamado galope: de la intuición
su espada de discernimiento: de los pensamientos [inicio oración anterior].

15 junio, 2021

489 Libro VII: El Libro del Yoga. Canto III: La Entrada en los Espacios Interiores.

Tras forzar la entrada en el subconsciente, Savitri va a recorrer una serie de planos previos al encuentro con su alma. En las líneas siguientes entra en primer lugar en el mundo del sentido.  

Atravesó una peligrosa frontera

en la que la Vida se introduce en las tinieblas de lo subconsciente

o se esfuerza desde la Materia dentro del caos de la mente,

rebosante de entidades elementales

y revoloteantes formas de vago pensamiento a medias encarnado

y burdos comienzos de fuerza incontinente.

 

Al principio había allí una agobiante angostura,

una presión de poderes inciertos e inestables voluntades:

pues allí de todo había mas nada en su lugar.

 

A veces llegaba un respiro, una puerta era forzada;

cruzaba a través de espacios de un secreto yo

y recorría pasajes de Tiempo interior.

Por fin desembocó en una forma de cosas,

un comienzo de lo definible, un mundo de sentido:

mas todo era todavía confuso, nada con fundamento propio.

 

Alma no había allí sólo gritos de vida.

 

Un denso y clamoroso aire la rodeaba.

 

Una horda de sonidos desafiaban al significado,

discordante choque de gritos y contrarias llamadas;

una turba de visiones irrumpía a través de la vista,

atropellada secuencia carente de sentido y de continuidad,

sentimientos se abrían paso a través de un atestado y agobiado corazón,

cada uno forzaba su inconsecuente vía separada

sin preocuparse nada más que del brío de su ego.

 

Una concentración sin acorde o voluntad común,

el pensamiento vigilaba al pensamiento y estiraba del tenso cerebro

como para arrancar a la razón de su asiento

y arrojar su cadáver al sumidero que bordea el camino de la vida;

así pudiera olvidado yacer en el fango de la Naturaleza

abandonado el muerto centinela del alma.

 

Así podría la pujanza de la vida sacudirse el gobierno de la mente,

la Naturaleza renunciar al gobierno del espíritu

y las meras energías elementales

hacer del sentido una gloria de gozo ilimitado,

un esplendor de extática anarquía,

una jarana potente y alocada de gozo total.

 

Esto era el instinto del sentido desprovisto de alma

o como cuando el alma duerme escondida vacía de poder.


Mas ahora la divinidad vital despierta en el interior

y eleva la vida con el toque Celestial.


Pero ¿cómo llegarán la gloria y la llama
si la mente es arrojada al abismo?
 
Pues el cuerpo sin mente carece de luz,
del rapto de la sensación del espíritu, de la alegría de la vida;
todo entonces deviene subconsciente, tenebroso,
la inconsciencia pone su sello en la página de la Naturaleza
o si no un disparatado desorden confunde el cerebro
enviando a lo largo de las vías de una estragada naturaleza
un caos de impulsos desordenados
a través del cual la luz no puede llegar, ni la alegría, ni la paz.
 

Este estado ahora amenazante, lo expulsó de ella.

 

Como en una larga interminable agitada calle

arrastrada en medio de una arrolladora turbamulta apresurada

hora tras hora caminó sin tregua

conteniendo con su voluntad a la inconsciente jauría a raya;

fuera de sus horribles empujones apartó su voluntad

y fijó su pensamiento sobre el Nombre salvador;

luego todo se volvió silencioso y vacío; estaba libre.

 

Una gran liberación llegó, un espacio de vasta calma.

15 mayo, 2021

488b Libro VII: El Libro del Yoga. Canto III: La Entrada en los Espacios Interiores.

Entonces Savitri se elevó desde el muro de su cuerpo
y se situó un palmo por encima de sí misma
y examinó las profundidades de su ser sutil
y en su corazón como en el capullo de un loto
adivinó su secreta y misteriosa alma.

En el sombrío portal de la vida interior
que bloquea fuera de nuestras profundidades a la mente corporal
y a todo cuanto vive por el aliento del cuerpo,
golpeó y empujó la puerta de ébano.

El viviente portalón crujió con gozne huraño:
pesadamente reticente quejumbrosamente inerte
contra la tiranía del toque del espíritu.

Una voz formidable gritó desde el interior:
“Atrás, criatura de la tierra, o torturada y lacerada morirás.”

Un horrible murmullo surgió cual tenebroso mar:
la Serpiente del umbral se irguió sibilante,
fatal guardián encapuchado de monstruosos anillos,
los sabuesos de la oscuridad gruñían con abiertas fauces,
troles y gnomos y duendes ceñudos observaban
y salvajes bestias rugientes estremecían la sangre con el miedo
y la amenaza musitada en una lengua peligrosa.

Imperturbable su voluntad empujó las rígidas barreras:
la puerta se abrió de par en par con un chirrido de protesta,
los Poderes adversos retiraron su espantosa guardia;
su ser entró en los mundos interiores.

En un estrecho pasaje, puerta del subconsciente,
respiraba con dificultad y dolor y se esforzaba
para encontrar el ser interior oculto en el sentido.

En una densidad de Materia sutil compactada,
una cavidad colmada con una ciega masa de poder,
una oposición de engañosos fulgores,
una gruesa barrera de mirada ciega,
Savitri forzó su camino a través del cuerpo hacia el alma.

15 abril, 2021

Corrección y actualización de ficheros poema Savitri en Abril 2021

 En Abril 2021 se procede a renovar los archivos de descarga,
tanto en formato pdf como en formato epub,
del poema "Savitri de Sri Aurobindo"
 con 323 correcciones de diversa índole
incluyendo una docena y media de contenido sustantivo
sobre el significado de los versos correspondientes.

Véase enlace en "Blogs relacionados" de la barra lateral.